viernes, 21 de septiembre de 2007

CLAUDIO MAGRIS




Desde la Universidad de Georgetown

LIBRETA AMERICANA 2

(…) La civilización occidental contemporánea y sobre todo los Estados Unidos -motor y caldera- son lo opuesto a la persuasión: nuestro mundo americano o americanizado, destruye el presente, niega toda pausa y se agita a partir de un crecimiento ilimitado, de un progresar y de un producir que no pueden detenerse. Se vive solo en el futuro, en un tiempo que no existe, es decir nunca.
El siglo americano, quizás el más breve, cambió el centro del mundo de Europa a los Estados Unidos. Éstos ofrecen un estilo, una nueva forma de belleza: los rascacielos de Nueva York o de Chicago fueron las catedrales del siglo XX; expresaron el espíritu de un siglo que pretendía renovar y dar libertad a la vida, crear un mundo y un hombre nuevos.
Ese siglo, en el que aún creo vivir, es en cambio finito en cuanto a la negación de sí mismo, una fragmentación imprecisa en la cual la verdad y la vida no se distinguen sino que son una simulación de sí mismas; no se quiere cambiar o redimir el mundo, más bien se lo quiere administrar.
La búsqueda del sentido de la existencia y el gran relato que narra la “odisea” fueron dejados en el desván, reemplazándolos por un palabrerío minimalista.
Los Estados Unidos son el laboratorio de esta posmodernidad que parece negar el gran proyecto, la versión a lo grande y la aspiración a la totalidad que había caracterizado a lo moderno, eso que precisamente en la civilización americana había encontrado sus grandes voces.

Claudio Magris



Desde la Universidad de Georgetown, EE.UU. Apuntes de viaje.

Corriere della Sera, 17 de septiembre 2007.



Traducción: Susana Anfossi

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