domingo, 4 de febrero de 2007

CINE DE AUTOR Y POLÍTICA (Antonioni, Fellini, Pasolini, tres poéticas cinematográficas)










de ITALICA, Rai international

Los años 50 presentan un progresivo proceso de esterilización de la instancia neorrelista. Las causas son varias: la moderada victoria de la Democracia Cristiana en las elecciones del ’48, la impetuosa entrada de Italia en la órbita de influencia de los EE.UU. y la incapacidad de desencriptar las señales contradictorias de una sociedad en rápido e incontenible cambio.
El cuadro se va normalizando mientras la sociedad fluctúa entre un populismo rosa de "pobres - lindos" y la rudeza de los mariscales de provincia. En este ambiente se asoman algunas personalidades de tal fuerza que no se pueden encasillar en ninguno de estos sectores puesto que presentan una originalidad sin predecesores ni tampoco dejarán escuela, de tal modo que ninguno de ellos tendrá herederos o imitadores.
Antonioni – Fellini – Pasolini irrumpen en la realidad de una nación suspendida entre los últimos estertores de la guerra fría y los albores del boom de una potencia inusitada. Rompen esquemas estilísticos afrontando temáticas inéditas apoyadas en una inigualable capacidad para afrontar el nuevo lenguaje cinematográfico.
Michelangelo Antonioni es el primero en recoger las disconformidades del capitalismo : En El Grito, el obrero está perdido en los afectos y en el confort privado; La Aventura es una metáfora lucidísima del extrañamiento de una clase social representada por la pérdida de un personaje. Este cineasta despliega una mirada precisa capaz de contar "esos años".
Federico Fellini parte de otra fuente para llegar todavía a orillas no tan distantes. El recorrido fellianiano, repecto al laicismo antoniano, lleva consigo los estigmas de una educación religiosa que lo induce a la dicotomía gracia y brutalidad, son ejemplos: La Strada y Las noches de Cabiria. Pero luego mostrará un indiscutible magisterio autoral resultante en los frescos de La dolce vita y la criptoautobiografía 8 y 1/2, recorriendo un período rico de geniales intuiciones pero su parábola permanecerá con picos y descensos.
Pier Paolo Pasolini debuta más tarde con la que será la más extraordinaria obra maestra en la historia del cine italiano: Accattone en la cual afronta un aspecto poco indagado en este recorrido: la mutación de los valores de la cultura popular confrontada con la creciente agresividad del poder (años más tarde el intelectual boloñés hablará abiertamente de "genocidio" ).
Mamma Roma, film hierático y desgarrante presenta a una Anna Magnani: ícono descarnado y admirable. Luego la palabra pasoliniana se moverá entre los meridianos de la nostalgia por un pasado idealizado en demasía: Decamerón y los paralelos de la repulsión por el horror del presente que destina a los fotogramas de Salò.
Un pesimismo inolvidable es el elemento que parece unificar a los tres maestros en la última parte de las respectivas carreras, tomado de distintos ángulos, en forma diferente, imponen un descorazonamiento que preanuncia los años oscuros de las balas, del terrorismo y por último del hedonismo destinado a caracterizar el infausto decenio de los Ochenta.


Traducción de Susana Anfossi
sgasquet@fibertel.com.ar

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